Apuntes críticos

Peligrosas estadísticas

Apunte crítico 07


 

"Hay dos panes. Usted se come dos. Yo ninguno. Consumo promedio: un pan por persona".

Así funcionaban las estadísticas para Nicanor Parra. El poeta chileno, probable desconocedor de la teoría estadística, entendió sin embargo dos de sus cualidades más destacables y más peligrosas: (a) la capacidad que tienen para ser manipuladas (en su elaboración, en su presentación) y así transmitir una realidad deformada, sesgada o mentirosa, que sirve para confundir y manipular; y (b) la tendencia de la gente a creer ciegamente en las estadísticas, aunque no entiendan qué son ni cómo se construyen (situación de la que surgió la frase anglófona "lies, damned lies, and statistics").

La estadística es una disciplina que maneja herramientas muy potentes. Eso mismo la convierte en una fuente de potenciales amenazas. Todos los manuales de estadística, sin excepción, suelen hacer hincapié en los problemas, los riesgos y los sesgos que implica la aplicación de técnicas e instrumentos estadísticos a un conjunto de datos. Las estadísticas pueden "cocinarse" con una facilidad pasmosa (de hecho, hay libros ya clásicos sobre el tema, como el muy básico de Darrell Huff, y serios informes que alertan sobre determinadas prácticas, sobre todo a la hora de presentar presupuestos o resultados de proyectos).

Los manuales señalan también que el análisis estadístico permite acercarse a ciertos resultados e inferir ciertas cosas dentro de ciertos rangos, e incluso (con las debidas precauciones) establecer hipotéticos patrones y modelos. Pero en ningún caso permite prever algo más que nebulosas posibilidades, o representar supuestas extrapolaciones. Esos manuales también indican que someter datos cualitativos al análisis estadístico es hacerlos pasar por una terrible "cama de Procrustes".

Con todo, en estos tiempos que corren nos encontramos con la "data science", el "data mining", el lenguaje R y toneladas de nuevas técnicas y sus sub-sub-sub-disciplinas (y sus correspondientes cursos, webinars, MOOCs, congresos, conferencias y publicaciones). Que no son otra cosa que la vieja estadística de siempre aplicada a datos con la ayuda de la tecnología contemporánea (y reformateada/rebautizada para que tenga un look más cool). Nos encontramos también con chácharas, declaraciones, trabajos y resultados que demuestran a las claras que los practicantes de estas "disciplinas" no se leyeron los manuales básicos, o que tuvieron una formación muy apresurada y superficial...

Buena parte parece ignorar los dos problemas identificados por el buen Nicanor Parra. Y siguen convencidos de que saben algo...

[Las bibliotecas no son ajenas a las estadísticas. Ni a sus problemáticas. Existe incluso un manifiesto de la IFLA sobre el tema (que, a decir verdad, aporta bien poco). Sin embargo, poco se dice en bibliotecología sobre los riesgos de las estadísticas, sobre los conflictos... Como ocurre con muchos otros aspectos de la disciplina y la profesión, todo parece ser positivo y genial, cuando en realidad no, no lo es].

 


Apuntes críticos

"Bibliotecas humanas" (II)

Apunte crítico 08


 

Este es el catálogo que una de las llamadas "bibliotecas humanas" ofrece en Internet.

http://humanlibrary.org/

En resumen: "Venga a conocer a los excluidos, discriminados, olvidados y maltratados por su sociedad. Se los prestamos un ratito".

Sería interesante que se dejara de mostrar siempre a los mismos sectores sociales y grupos humanos, por mucho que se argumente que "es por su bien" o que es "para abrir espacios". Aquellos que quieren conocer a los hilos más frágiles de su tejido social hacen todo lo posibles para acercarse a ellos: hay muchos caminos. Ponerlos en una biblioteca, en un estante, en un escaparate a la vista de todos, puede hacer más visibles sus problemas o sus situaciones, pero no los va a solucionar, y ese escaparate puede convertirse en una picota.

Si vamos a mostrar determinados sectores sociales en las estanterías de la biblioteca, también podríamos incluir en nuestros catálogos a los racistas, xenófobos y neonazis del barrio; a los banqueros que se han robado todo el dinero de sus clientes; a los políticos acusados y condenados por corrupción; a los violadores y agresores sexuales (incluyendo curas y monjas); a los maltratadores de animales; a los bullies...

Si queremos hacer algo más positivo, podríamos incluir a los últimos artesanos, artistas, narradores y cantores de la comunidad, y a aquellos que todavía realizan esas tareas y oficios que nuestras sociedades van olvidando. Aunque una biblioteca astuta y comprometida iría mucho más allá y organizaría talleres en los que esas personas, esos "libros vivientes", enseñaran sus destrezas, transmitieran lo que saben. Pues, tal y como están planteadas ahora, las "bibliotecas humanas" no permiten sino satisfacer la curiosidad de unos pocos que miran desde lejos: como los libros, los "elementos" que componen los catálogos de las "bibliotecas humanas" vuelven al estante una vez que la curiosidad de sus "usuarios" se sacia.

Por cierto: en breve podremos agregar un bibliotecario dentro de los catálogos de las "bibliotecas humanas". Para que la gente recuerde como era tratar con uno.

 


Apuntes críticos

Activismo, siglo XXI

Apunte crítico 09


 

El mundo se va al infierno.

Pero no hay que desesperar: nuestras mentes más brillantes han inventado drones que llevarán Internet a todo el planeta.

De ese modo, no importará en donde me esté muriendo de hambre o de sed, en donde esté sufriendo las inundaciones o las sequías que ya tenemos encima, en donde esté padeciendo la guerra, o las penurias que esté pasando por ser un refugiado, en donde se estén secando mis cosechas y muriendo mis animales, o en donde sea un trabajador-esclavo: siempre podré actualizar mi estado en las redes sociales.

Y así podré recibir un montón de "me gusta" solidarios, e incluso algún simpático gif animado, o un dulce emoticono. Y seguramente muchos me re-twittearán. Y otros tantos pondrán mi foto en su muro, junto a un mensaje que diga "Dale me gusta si crees que es valiente". O "Je suis [mi nombre]". Y cuando supere los dos millones de visitas apareceré en los periódicos (ahora los periódicos cubren esas "noticias"), y quizás alguien se anime a crear una página en change.org e incluso organice un crowdfunding (dinero que nunca llegará a mis manos, pero que ayudará a aceitar la "industria de la solidaridad"...).

Y allí seguiré yo, hiper-conectado, recibiendo toda esa hermosa solidaridad en forma de tweets, likes y visitas. Confiando en que alguna deidad invisible las tenga en cuenta y me salve del destino que me espera. Uno que, al paso que vamos, nos espera a todos.

[Todo esto también es aplicable al mundo de las bibliotecas; sobre todo a esos bibliotecarios que creen que por darle "me gusta" a una página de Facebook ya son "activistas"].

 


 

Acerca de las entradas

Textos: Edgardo Civallero.

Foto 01: Firasabouzeid (enlace) | Foto 02: Public domain pictures (enlace) | Foto 03: Getty Images (enlace).