Bibliotecas Otras

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Cinco puntos sobre servicios "interculturales" en bibliotecas públicas (I)


 

[Los siguientes contenidos formaron parte de la charla "Interculturalidad y servicios bibliotecarios", organizada por la Biblioteca EPM en Medellín (Colombia) el 9 de septiembre de 2016].

 

Todo lo que haces para mí, pero sin mí, lo haces contra mí.

Proverbio de África central. Citado por David van Reybrouck.

 

Cuando se habla de servicios bibliotecarios "interculturales" generalmente se hace referencia a aquellos que se prestan a colectivos, grupos o comunidades cuya cultura es distinta, en algún grado, a la dominante dentro de una sociedad determinada (considerada la "estándar" o incluso la "oficial" por la biblioteca a la hora de definir sus servicios).

La definición, el diseño y la prestación de tales servicios debería generar un intenso debate y un análisis crítico constante dentro de las disciplinas del libro y la información y entre sus trabajadores: comenzando por el propio nombre y su significado, pasando por las categorías de trabajo, los conceptos utilizados, los objetivos planteados y las ideologías subyacentes, y terminando por las metodologías empleadas en su construcción, implementación y valoración.

Lamentablemente, la mayor parte de estas cuestiones aún no han sido abordadas, o lo han sido de forma parcial y a menudo sesgada. A la espera de un tiempo de acercamientos más profundos, en este texto se plantean cinco puntos –entre otros muchos posibles– que, como reflexiones básicas sobre esta temática, pueden servir de disparadores para discusiones o elaboraciones futuras.

 

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Punto 1. Bibliotecas para todos

 

Según el Manifiesto de la IFLA/UNESCO sobre la Biblioteca Pública de 1994, la biblioteca pública debe cubrir las necesidades de todos sus usuarios sin distinciones (evidentemente, siempre de acuerdo a sus recursos y posibilidades). Y en sociedades plurales –y pocas en el mundo actual no lo son– eso implica responder los requerimientos de personas con características y rasgos culturales muy diversos.

La realidad, sin embargo, muestra que la biblioteca pública pocas veces cubre las necesidades de determinados colectivos, como ocurre con las sociedades originarias y otros grupos etiquetados como "minoritarios". Grupos humanos que no han sido descuidados u olvidados solo por la biblioteca, por cierto.

Es necesario desarrollar e implementar servicios bibliotecarios que se ocupen de forma pertinente de esos sectores de la población, hasta ahora infra-atendidos, o directamente ignorados o excluidos. Servicios que muy bien pueden ser utilizados por grupos de la ciudadanía que no pertenezcan a alguna de las mal llamadas "minorías" (sociales, lingüísticas, económicas, raciales, étnicas, etc., pero no necesariamente demográficas), y que no existen hoy por una variedad de razones, que van desde la economía de recursos a la simple y llana discriminación.

Dentro de lo posible, debe avanzarse en esa dirección. Bastaría, en principio, con dar pasos pequeños: proyectos y acciones simples, para los cuales no es preciso contar con un presupuesto excesivo, pero que muestran (a) el reconocimiento de una notable ausencia dentro de la biblioteca y sus estructuras; (b) el respeto de la biblioteca como institución hacia determinados usuarios, sus necesidades y sus problemas; y (c) el compromiso bibliotecario con el cumplimiento de una misión y la garantía de los derechos humanos y ciudadanos.

 

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Punto 2. Nosotros y los otros

 

Durante las últimas dos décadas se ha hablado y escrito bastante (y hecho un poco menos) sobre "bibliotecas o servicios interculturales, indígenas, campesinos o afroamericanos". Estas expresiones se han usado para nombrar a las iniciativas y proyectos que surgieron como respuesta al punto anterior. El uso de etiquetas suele generar un problema de demarcación y caracterización generalmente innecesarias. En líneas generales, es la manera de señalar al Otro, al diferente, al distinto que, en muchos casos terminará siendo (si no lo es ya) excluido, discriminado y olvidado.

¿Es necesario hablar de espacios particularmente "indígenas", "campesinos" o "afro-descendientes" en sitios en donde ya existen bibliotecas públicas (a no ser que se hable de espacios muy especializados)? ¿Es preciso crear espacios o servicios "separados" para poblaciones con distintas características socio-culturales? ¿No es una manera de crear brechas y de levantar muros? ¿Qué ocurre con la población que queda en medio de esas categorías?

En líneas generales, no es preciso marcar/visibilizar diferencias en los servicios. No es preciso crear "Otros". La biblioteca pública debe incluir a todos haciéndose cargo del contexto desigual, lo que en algunos casos supondrá introducir medidas correctoras para que sus servicios sean apropiados para una multiplicidad de usuarios: al fin y al cabo, todos tenemos particularidades. Aunque algunas de ellas pocas veces formen parte de ese "todos" y sean conocidas, aceptadas o respetadas.

Aquellas bibliotecas ubicadas en territorios mayoritariamente indígenas, campesinos o afro-descendientes, pueden ser igualmente consideradas "bibliotecas públicas", a las que debería tener acceso cualquier ciudadano deseoso de consultar la información almacenada en su interior. La "diferencia" con otras bibliotecas públicas ubicadas fuera de esos contextos geográficos/culturales radicará (a) en sus colecciones y/o sus servicios, que se adaptarán a las necesidades de la comunidad (como debería hacer cualquier biblioteca pública), que en este caso conllevan un "extra" de particularidad; y (b) en su trabajo recuperando y difundiendo (dentro y fuera de su comunidad) un acervo cultural que no está presente en las comunidades de otras bibliotecas públicas.

Es preciso, por cierto, tener cuidado con el uso de las palabras, incluyendo "multicultural", "transcultural" e "intercultural". Pocos términos, hoy en día, son neutrales. Todos tienen una historia detrás, que conviene conocer.

 

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Punto 3. El exotismo de lo diferente

 

En líneas generales, los servicios bibliotecarios etiquetados como "interculturales" están destinados a responder a las necesidades de unos sectores de población con características "particulares", es decir, que se escapan del perfil de usuario considerado "estándar" en un contexto determinado.

Ahora bien: ¿qué rasgos de una comunidad de usuarios campesinos, afroamericanos o indígenas (o de cualquier otra "minoría") podrían considerarse "particularidades" a tener en cuenta a la hora de plantear unos servicios bibliotecarios, y en qué rasgos se podría pecar de "folklorismo"? ¿Quién decide cuáles son esos rasgos: la comunidad o un observador/trabajador/financiador externo? ¿Se utilizan raseros diferentes a la hora de considerar las necesidades y posibilidades de una población etiquetada como "indígena", "campesina" o "afroamericana" de una que no lo es?

Los estereotipos y los prejuicios están demasiado presentes dentro de las sociedades plurales. Son un subproducto enfermizo e indeseable del proceso de mantenimiento y reforzamiento de la identidad propia dentro de grupos humanos complejos, además de una consecuencia del intento de establecer límites entre distintas identidades (algo imposible en la práctica: las identidades se mezclan). Es necesario realizar un ejercicio de autoevaluación crítico para desmontar las ideas preconcebidas a la hora de cualquier acción bibliotecaria. Y esto funciona en ambas direcciones: tan nocivos son ciertos "folklorismos" como ciertos "indigenismos".

A la hora de hablar de usuarios, saberes y bibliotecas, un buen punto de partida es considerarlos como elementos fundamentales de un engranaje infinitamente más grande y complejo: uno en el que todas las partes son igualmente necesarias. El conocimiento no funciona en módulos estancos: fluye, suele atravesar fronteras identitarias con facilidad y mezclarse/mestizarse con rapidez. Y si bien, a la hora de diseñar servicios bibliotecarios (o bibliotecas enteras) es imprescindible tomar en consideración algunos factores culturales relevantes (p.ej. la lengua o el formato de los documentos), también es preciso dejar ciertos preconceptos de lado.

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Fecha de publicación: 18.10.2016.

Fotos: "The way we are now" (2012), de Piers Calvert (enlace).

El texto corresponde a la primera parte del ensayo "Bibliotecas Otras. Cinco puntos sobre servicios 'interculturales' en bibliotecas públicas", de Edgardo Civallero, almacenado en Acta Académica y en Issuu. Las partes que componen la serie pueden consultarse juntas aquí.

 


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