11 abr. 2017

Los muchos caminos 04

Indígena

Los muchos caminos (IV)


 

[Una versión resumida de este texto fue publicada como "Camino 04" de la columna trimestral del autor titulada "Los muchos caminos", incluida en De bibliotecas y bibliotecarios. Boletín electrónico ABGRA (Argentina, 9 (1), 2017). Las entradas de esa columna serán compartidas en este blog, en la sección correspondiente].

 

Suele hacerse la observación de que la historia es escrita por los vencedores de batallas y los conquistadores de pueblos. Un corolario implícito –aunque raramente tenido en cuenta– es que son esos vencedores y conquistadores los que recogen, organizan y proveen el acceso a esas historias, y a todos los materiales escritos. A lo largo de la historia moderna, los europeos y sus descendientes han sido los vencedores y conquistadores ... de gran parte del mundo habitado. Como resultado, los bibliotecarios de Occidente han dedicado su tiempo y energías a categorizar, clasificar y hacer accesible el conocimiento escrito producido por esa clase "dominante" de la sociedad occidental.

Gilman, Isaac. From Marginalization to Accessibility: Classification of Indigenous Materials. Faculty Scholarship (Pacific University Library). Paper 6, 2006, p. 2.

 

América Latina es el hogar de numerosas sociedades con orígenes y rasgos asaz diversos: grupos humanos que llevan milenios viviendo en ella conviven junto a otros que, en términos relativos, acaban de llegar y la han adoptado como su propia tierra. Escenario de conquistas, migraciones, batallas, mestizajes y verdaderas campañas de exterminio, el continente terminó convirtiéndose en un crisol de palabras, pieles, creencias y pensamientos. Muchos pueblos conservan todas sus raíces; a otros no les ha quedado ni el recuerdo de haberlas tenido. Y entre ambos extremos se despliega un amplio abanico de posibilidades.

Para aquellas sociedades que tienen un vínculo especial con el lugar que las cobija –por su larga permanencia en él a través de las generaciones– y que poseen unos rasgos culturales distintivos, y para todos sus herederos, se utilizan varias etiquetas, que permiten la (auto)identificación, pero que también funcionan como marcas de "otredad". Entre tales etiquetas, probablemente la más difundida (y, al mismo tiempo, una de las más debatidas y menos comprendidas) sea "indígena".

Ya sea usado por propios para definir y fortalecer su identidad particular, ya por extraños para señalar (e incluso estigmatizar) a grupos que llevan sufriendo presiones, desprecios y olvidos desde hace siglos, "indígena" es un término que ha adquirido alguna visibilidad, especialmente tras las últimas cuatro décadas, un periodo durante el cual numerosos movimientos sociales y políticos han reclamado por los derechos de esos grupos.

En un escenario, el latinoamericano, en donde se combinan pasados llenos de cicatrices, presentes confusos y futuros inciertos, las bibliotecas abren sus puertas dispuestas a proporcionar sus servicios. Incluyendo, en algunos contados casos, los "servicios bibliotecarios para comunidades indígenas".

Este último es un camino profesional –e incluso académico– que, si bien era inexistente hasta hace poco, está siendo explorado, transitado y (lentamente) ampliado.

Teóricamente, parecería que habría poco que decir sobre este tipo de trabajo con poblaciones originarias. Una biblioteca –sobre todo una biblioteca pública– tiene que proveer servicios a todos sus usuarios por igual, respetando sus características propias, sus derechos e idiosincrasias. Por simple estadística demográfica, en América Latina es altamente probable que entre tales usuarios se encuentren personas pertenecientes a uno o más grupos indígenas. Por ende, una biblioteca debe servir, naturalmente, a usuarios nativos.

El caso es que pocas veces ha sido así. De ahí que se haya creado una etiqueta especial para este tipo de labor y sus distintos abordajes.

No ha sido así, por un lado, porque son muchos los pueblos aborígenes que no fueron y aún siguen sin ser vistos como parte de las diferentes sociedades nacionales, sino como agregados externos, extraños, ininteligibles, despreciables y dignos de olvido. En Latinoamérica, en concreto, el racismo y la discriminación contra ellos pueden alcanzar virulencias inusitadas.

Por el otro, porque la biblioteca presta unos servicios de acuerdo a sus posibilidades, y dado que esas posibilidades suelen verse limitadas por numerosos factores, las actividades se constriñen para responder a un perfil de usuario "genérico", es decir, mayoritario. E, indefectiblemente, en ese perfil no suele verse incluida ninguna minoría, del tipo que sea.

Aún más: incluso en sociedades en donde el perfil mayoritario resulte ser el indígena, la biblioteca como institución carga con tantos sesgos históricos –entidad proveniente de Europa, centrada en la escritura, difusora de una determinada cultura y de ciertos autores– que parece verse incapacitada, al menos conceptualmente, para responder a determinadas necesidades.

Una somera revisión de la historia de la biblioteca añade a todo lo dicho que la institución ha estado a menudo –y, en cierta forma, lo sigue estando– al servicio del vencedor y del poderoso. El control de la biblioteca y otros centros de documentación permite ejercer poder sobre la memoria, sobre el discurso y sobre la información. Por lo general, los derrotados son invisibilizados en esos espacios: no tienen más presencia que la que señala su derrota. Sumado a eso, la biblioteca ha sido utilizada como una pesada herramienta de aculturación/colonización (al igual que la escuela), estableciendo qué es "cultura" y qué no lo es; más que dar salida a los requerimientos de sus usuarios "distintos", la biblioteca ha intentado amoldarlos al patrón dominante. Y, en caso de fracasar en su intento, les ha cerrado sus puertas.

De esta forma, lo que en un principio podría parecer un camino profesional y académico sencillo e incluso algo exótico –servicios bibliotecarios para usuarios pertenecientes a sociedades originarias– terminó por revelarse como un sendero complejo y accidentado. Solo el paciente trabajo de numerosos profesionales (especialmente en Australia, Nueva Zelanda y Canadá, pero también en muchos puntos de América Latina, África e Indochina) ha logrado ir despejando algunas dudas, y ha permitido empezar a analizar y a solucionar problemas, llegar a acuerdos y diseñar proyectos a futuro.

En la actualidad se entiende que para atender a sus usuarios de origen indígena, la biblioteca debe prepararse como lo hace para cualquier otro tipo de visitante con unas características determinadas. Debe estudiar cuáles son las necesidades de esos lectores (siempre en colaboración con la comunidad), debe establecer perfiles de usuario, debe diseñar servicios y actividades de forma conjunta con otros actores socio-culturales locales, debe actuar con respeto y sensibilidad, y debe abrirse a otras posibilidades, a otros patrones de pensamiento y acción, a otras formas de entender el mundo y de transmitir el saber. Y, por sobre todas las cosas, debe dejar de lado los estereotipos, los sesgos, la discriminación, la presión cultural, la invisibilización, la "otredad" y la negación; es decir, debe dejar de ser una herramienta del poderoso y empezar a trabajar para aquel que nunca lo fue.

El diseño de servicios bibliotecarios para usuarios pertenecientes a sociedades originarias se ha convertido hoy en uno más de los muchos caminos de nuestro universo bibliotecario. Pequeño quizás, todavía algo escabroso y, probablemente por eso, una invitación y un desafío para todos aquellos que gusten de cartografiar nuevos terrenos.

 

Referencias

Civallero, Edgardo (2007). Bibliotecas en comunidades indígenas: Guía de acción y reflexión. Córdoba (Argentina): Wayrachaki Editora. [En línea].

Civallero, Edgardo (2007). Bibliotecas indígenas: Revisión bibliográfica y estado actual de la cuestión a nivel internacional. Córdoba (Argentina): Wayrachaki Editora. [En línea].

Civallero, Edgardo (2008). Bibliotecas indígenas en América Latina: Revisión bibliográfica y estado actual de la cuestión. Córdoba (Argentina): Wayrachaki Editora. [En línea].

Civallero, Edgardo (2008). Bibliotecas indígenas en Oceanía: Revisión bibliográfica y estado actual de la cuestión. Córdoba (Argentina): Wayrachaki Editora. [En línea].

Graniel Parra, Mª del Rocío (comp.) (2001). Encuentro Latinoamericano sobre la Atención Bibliotecaria a las Comunidades Indígenas. México: UNAM/IFLA.

IFLA/CAAAP (2003). Acceso a los servicios bibliotecarios y de información en los pueblos indígenas de América Latina. Lima: IFLA/CAAAP.

 

Acerca de la entrada

Texto: Edgardo Civallero.

Foto: Libro elaborado por la comunidad Yanomami (Venezuela). Correo del Orinoco, agosto de 2011 (enlace).

El texto corresponde al artículo "Indígena", de Edgardo Civallero, almacenado en Acta Académica y en Issuu.

 


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